¿Cuándo se desarrollaron las posturas de Yoga?


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El “Yoga Postural Contemporáneo”, tal como lo explica Mark Singleton en su libro “Yoga Body: The origins of modern posture practice”, publicado en 2010 por la Oxford University Press, que se aparta de los textos del Hatha Yoga, fue inventado en India en el siglo XIX. Según Singleton, un yoga transnacional compuesto de elementos muy diversos -la tradición india mezclada con el culturismo británico, la gimnasia sueca, el transcendentalismo americano, la naturopatía y la cultura física de la Young Men´s Christian Association (YMCA)- fue configurando una forma de yoga postural adaptada específicamente para una audiencia occidental.

 

En las últimas dos décadas del siglo XIX se preparó el terreno para rescatar el yoga físico de la mala fama que tenía entre la sociedad india, que identificaba la práctica de esta forma de yoga con los faquires y ascetas. La pasión inglesa por la cultura física ayudó a restablecer la respetabilidad del yoga postural y las traducciones de S.C. Vasu al final del siglo XIX y el trabajo de personas como Swami Kuvalayananda y Shri Yogendra, ayudaron a ofrecer una visión más racional de las posturas yóguicas.

En la última década del siglo XIX, Swami Vivekananda ofrece una síntesis de diferentes tipos de yoga para el hombre moderno y consigue que esta práctica se convierta en una actividad respetable, a pesar de que el yoga postural tal y cual lo conocemos hoy, todavía no había nacido. La reivindicación final de un yoga basado principalmente en la realización de posturas físicas empieza a partir de los años veinte del siglo pasado, bajo la guía de T. Krishnamacharya, llamado “padre del yoga moderno”, que entre 1930 y 1950 desarrolló una nueva secuencia de movimientos influenciados por la tradición de la corte de Mysore, que allanó el camino para la estandarización de la práctica moderna de yoga. T. Krisnamacharya entrenó a varios maestros fundacionales del yoga moderno: T.K.V. Desikachar, B.K.S. Iyengar, K. Pattabhi Jois e Indra Devi. La publicación del libro de B.K.S. Iyenga en 1966, “Light on Yoga”, acabó de sentar las bases del yoga postural tal como lo conocemos hoy.

En 1908, Shrimant Bala Sahib Pandit Pratinidhi, Rajah de Aundh, publica en India su librito “The Ten Point Way to Health, en la lengua “Marathi”. En 1928 aparece en India una versión en inglés. Es un libro dedicado al Surya Namaskar, el saludo al sol, una invención del siglo XX. Destaco aquí su importancia pues gracias a este hombre -desconocido de la gran mayoría de los practicantes de yoga-, el saludo al sol se comienza a practicar en su estado y luego en toda India para pasar luego a Occidente después que su libro se publicara en Londres en 1938, con fondos propios, por JM Dent and Sons. Sólo después de la Segunda Guerra Mundial su secuencia de posturas pasó a Estados Unidos de Norteamérica y al resto de Occidente. Mucha gente cree todavía que se trata de una práctica yóguica antigua, de linaje espiritual. Con el tiempo van aparienciendo diferentes variantes del saludo al sol original y se transforma en el más famoso ejercicio de yoga en todo el mundo.

Rajah, significa “rey” y Aundh, un pequeño estado en Maharashtra. Este hombre era entonces, nada menos, que el rey de Aundh. Su Estado se unió a India en 1948. Básicamente a él le debemos que estemos practicando el saludo al sol. Modificó el saludo al sol de Ram Das y lo transformó en un instrumento de salud y acondicionamiento físico.

Singleton habla de un yoga trasnacional basado en posturas que se practica en todo el mundo y que se identifican, por lo tanto, con ejercicios físicos y que no está ligado a ninguna posición religiosa o filosófica. Esta visión naturalmente no le habría gustado a Patanjali, pero resulta interesante que, a pesar de ello, la mayoría de los practicantes de este yoga transnacional, en cualquiera de sus modalidades y en cualquier país, siguen considerando los “Yoga Sutras de Patanjali”, como el texto fundacional, el cordón umbilical que liga el yoga que se practica hoy con la tradición sánscrita.